miércoles, 17 de enero de 2018

Sandra López


CORRAMOS  CON  PERSEVERANCIA




Ya estamos promediando el mes de enero. Los días se pasan uno tras otro de forma muy rápida.
Seguro que todas nos hemos propuesto metas y nuevos desafíos cuando comenzamos este nuevo año.
Cosas que queremos alcanzar, nos proponemos una carrera en todas nuestras áreas.
En la salud, en la economía , en los estudios y por supuesto en nuestra relación con Dios.

Una de las cosas que casi todas hacemos para mejorar nuestra salud es : caminar.
Lo sé, mi doctora me ha enviado a hacerlo todos los días.
Comencé esta semana, lleve mi botella de agua, mi celular, mis documentos, mis llaves, mis pañuelos, mi sombrero, y otras cosas que creí eran necesarias.

¿Sabes qué? 
A los cinco minutos esas cosas ¨necesarias¨ comenzaron a pesar demasiado y mi marcha se volvió más lenta.
No pude terminar el tiempo que me ha marcado mi doctora.
Me di cuenta que para caminar libre y diligentemente tenía que dejar todo ese peso extra que había tomado.

De esto nos habla el escritor de Hebreos cuando nos dice :

 Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante.
                                                         Hebreos 12:1

Nos insta a dejar todo lo que nos pesa, todo aquello que vuelven más lenta nuestra marcha.
Como hijas de Dios tenemos una carrera en la cual todas somos participantes.

A diferencia de otras carreras, en esta lo importante no es llegar primero, lo que verdaderamente importa es llegar a la meta, es alcanzar el premio prometido para los que perseveran hasta el fin.

La palabra que llama mi atención de una forma clara es perseverancia.

La perseverancia es el valor humano fundamental que permite al individuo no rendirse y continuar hacia adelante a pesar de las dificultades, los obstáculos, la frustración, el desánimo, el aburrimiento, o la tendencia o los deseos de rendirse o abandonar una situación.
La perseverancia es un valor positivo que ayuda, o aumenta la probabilidad de alcanzar metas difíciles, que conlleva a apreciar más los logros obtenidos
Imagínate esa perseverancia en nuestra carrera hacia el Padre.
Es de eso exactamente que habla el texto, nos está diciendo : deja todo lo que te impida moverte libremente.
Deja la queja, el desgano, deja la crítica, deja la comodidad, deja todo peso de enfermedad, de duda, peso que solo te ata y hace tu carrera más lenta.

Al igual que yo en mi caminata, que tuve que dejar todas esas cosas necesarias (según yo) para caminar, de la misma manera debes dejar el peso que te asedia.

Estamos en el primer mes del año, hemos comenzado recién a escribir la carrera de este tiempo. 
Hoy tienes la oportunidad de rever si necesitas hacer un alto y despojarte de algunas cosas.

Las personas que están a nuestro lado observan y son testigos de nuestra carrera.
Tenemos que caminar como hijas de Dios : libres.

Libres porque él nos hizo libres.
Nos ha dado una vida nueva plena en él para que vivamos con gozo y en libertad plena.

Corramos la carrera que tenemos por delante libres y perseverando porque nos espera un precioso galardón, preparado para aquellas que lleguemos a la meta.

No detengamos nuestro andar, seamos cada día fortalecidas y renovadas en su palabra.
Perseverando, corramos en libertad, nuestro Padre nos aguarda en la meta.

Dios te bendiga mucho, nos leemos pronto. Abrazo enorme.



NO OLVIDES DIOS TE AMA Y NOSOTRAS TAMBIEN.


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domingo, 14 de enero de 2018

Sandra López


FE   QUE   OBRA


  
Leemos en la Biblia multitud de ejemplos de hombres y mujeres que caminaron por fe.
Personas que sin conocer lo que vendría creyeron en lo que Dios prometía.
Si escudriñamos en estas lecturas, nos damos cuenta que esa fe depositada en un Dios tan poderoso , siempre estuvo acompañada de obras.

Es que es imposible tener fe y no actuar en consecuencia o actuar sin creer que algo sucederá.

Un matrimonio muy querido fue llamado por Dios al ministerio pastoral. 
Debían trasladarse a una ciudad alejada de donde ellos vivían.
Confiaron en que nuestro Padre Celestial era quien les guiaba y decidieron creer que les sustentaría y ensancharía el territorio que les era entregado.
Ellos cuentan que comenzaron a trabajar y los días se acumularon sin ver los resultados deseados.
Oraban entonces y pedían con fe que Dios cumpliera sus promesas en ellos.
Sin dejar de trabajar. 

Porque cuando tenemos fe obramos conociendo que habrá un resultado .
Si decimos que creemos, si proclamamos que confiamos nuestros hechos, nuestro obrar lo demuestra.

Este matrimonio al término de unos cuantos años consolidaron su obra para el Señor, hoy son bendecidos con una linda hermandad y dos hijos grandes ya, que sirven junto a ellos.
Mi amiga me decía, no fue fácil, pero pedimos con fe y trabajamos mientras Dios respondía.

No podemos pedir a Dios que obre en la circunstancia que sea estemos viviendo y cruzarnos de brazos a esperar que algo ocurra.
Debemos obrar.

Santiago nos recuerda que la fe sin obras es muerta.
Si tenemos fe, tenemos obras.
De igual manera las obras solas sin fe no sirven.

Me gusta este texto de Mateo que nos invita a pedir creyendo para poder recibir.

Muchas veces cuando sentimos necesidad de alguna cosa, cuando necesitamos algo en especial pedimos casi sin creer que recibiremos.
Eso es porque no pedimos a quien realmente puede darnos todas las cosas por difíciles que sean.

El único requisito es creer.

Mi amiga estuvo orando por un hijo durante mas de siete años.
Cuando pensó que ya no sucedería Dios le prometió un niño que alegraría su corazón.
Ella oró y comenzó a creer que sucedería.
Los días pasaban, los meses y los años.
Si tú la visitabas, podías ver el cuarto preparado para su bebé.
No dejó de creer y obrar de acuerdo a ello.
Pasaron casi tres años, hasta el día que su doctor le dijo : en seis mese tendrás un bebé.

Pidió, creyó y obró conforme su fe.

Es igual para ti y para mi.
Muchas veces pedimos con fe, pero nos falta obrar en consecuencia.
Quiero animarte a que sea cual sea la necesidad que tengas, te atrevas a pedir en oración creyendo y luego obres conforme crees.

Estamos con mi esposo comenzando una obra nueva lejos de nuestro hogar.
Hemos pedido en oración por el sustento de Dios en todas las áreas de nuestra vida. 
Estamos creyendo con nuestro corazón que Dios responderá. 
Estamos trabajando, obrando en consecuencia con nuestra fe y hemos visto la mano de nuestro Padre moverse de una manera sobrenatural en nosotros y en medio de nosotros.

Pide, cree, obra.
Dios es Fiel y premiará tu fe.
La forma de mostrar a otros que crees en lo que nuestro Señor promete es obrando mientras esperas el resultado.

Dios no es hombre que mienta, El no se arrepiente de lo que ha dicho.
Solo demanda fe, demanda que confiemos.

Pon a prueba este texto y seguro podrás contar las maravillas de las que serás testigo.

Anímate a pedir en oración creyendo y actúa para que tu fe y tus obras honren al Dios Todopoderoso, que siempre que encuentra fe mueve su mano maravillosa en favor de sus hijas.

Dios te bendiga, nos leemos pronto. Recuerda pedir con fe, creer y obrar.
Hasta la próxima.
 


NO OLVIDES DIOS TE AMA Y NOSOTRAS TAMBIEN.



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martes, 9 de enero de 2018

Sandra López


ESPERANZA DE VIDA, ESPERANZA QUE CONSUELA




El sol ya estaba calentando bastante y los árboles ofrecían escasa sombra.
De todos modos ellos no reparaban en eso, estaban con pensamientos más importantes.
La lápida estaba tallada prolijamente con el nombre y fecha del ser querido.
Las flores frescas en sendos jarrones, el pasto bien cuidado.
Cada detalle observado.
Llegó el momento de abandonar el lugar dejando allí el afecto preciado.
A pesar de la seguridad de donde estaba ahora, aún sabiendo que no era una despedida definitiva, muchos se resistieron a irse de allí.
Las lágrimas surcaban los rostros en silencio y los puños se cerraban fuerte como queriendo retener el recuerdo alegre que se quería escapar.
Los abrazos sostenidos alentaban a uno y otro.
Finalmente las palabras del ministro sonaron pausadas, rompiendo el silencio del llanto.
Dice la palabra : Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.
Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?           
Esta es nuestra confianza y según creemos será. Un día ya no habrán mas despedidas, ya no diremos más adiós.
Finalmente todos comenzaron a retirarse del lugar. Sin que ninguno pudiera pronunciar la fría palabra que suponía más separación. Ninguno dijo : Adiós.


Es que no fuimos creados para decir Adiós.
Cuando Dios creó al hombre y la mujer su plan original no era el de la muerte y la separación.
Es por eso que puso en práctica su plan divino de salvación. Puso en marcha su amor misericordioso y porfiado para eliminar la palabra Adiós entre él y nosotros.
Ese plan maravilloso es Jesús.
Es tan doloroso para nosotros los seres humanos pasar por el valle de la muerte.
Enfrentar ese momento en que despedimos al ser amado, con conciencia de que no tendremos más sus abrazos, sus besos, sus palabras y todas aquellas cosas que nos hacían felices.
Hace un tiempo unos amigos muy queridos dijeron Adiós a su hijito de apenas dos añitos. No puedo imaginar la proporción de ese dolor, lo agónico que puede ser sentir ese vacío.
Pero hay alguien que si lo sabe, que lo conoce y que trata de todas formas que entendamos que con él son diferentes las separaciones.
Su palabra dice que el que tiene al Hijo tiene la vida.
Cuando venimos a él, cuando le damos nuestro corazón, y aceptamos su regalo de la salvación de nuestras almas, su palabra también nos recuerda que pasamos de muerte a vida.
Que diferente son las despedidas cuando hemos entendido que aunque este cuerpo mortal muere y vuelve al polvo, nosotros viviremos una eternidad gloriosa con aquel que nos amó y rescató.
Un tiempo atrás me tocó despedirme terrenalmente de mi mamá.
Nosotras teníamos una forma muy nuestra de despedirnos cada noche luego de hablar al final del día.
Yo decía :- Hasta mañana si Dios quiere-
Mi mamá me respondía : - Si no nos vemos mañana acá en la tierra nos encontramos en la gloria-
Respondía entonces : - La que llegué primero espera a la otra-
Y un día ella partió primero y sé con certeza que me está esperando arriba en la gloria junto a su Amado Rey.
Todos tenemos alguien que se nos adelantó, algún ser amado que ya está en las moradas celestiales. 
Esas que Jesús mismo prometió que iba a preparar.
Este texto de Juan 11:25 es una hermosa promesa para todo el que así lo desee.
Un día más tarde o más temprano todos dejaremos nuestras moradas terrenales, estos cuerpos mortales volverán al polvo. 
Es entonces cuando se cumplirá esta promesa.
Si creemos en Jesús, aunque estemos muertos viviremos.
Porque El es la vida eterna.
No más despedidas, no más dolor, no más tristezas, no más Adiós.
Aferremosnos a sus promesas, dejemos que su paz nos llene cuando tengamos que pasar el valle de muerte, que su mano nos sostenga y que su fortaleza nos abrace.
El es la vida y porque El vive nosotros también viviremos.
Esa son palabras de esperanza y esas palabras nos consuelan más allá de todo entendimiento.


Nuestro Dios te bendiga mucho y su amor te rodee siempre. Nos leemos pronto.




NO OLVIDES DIOS TE AMA Y NOSOTRAS TAMBIEN.

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viernes, 5 de enero de 2018

Sandra López


ESCOGE TU PERLA







La pareja estaba feliz, no era para menos pronto contraerían nupcias.
Expectantes y ansiosos entraron a la joyería.
-Buenos días - saludó sonriendo el dueño del lugar- ¿En ue podemos ayudarles?-
-Mi novia y yo nos casaremos en dos meses y quiero regalarle un anillo especial-
-Muy bien, tenemos muchos y variados,pueden elegir el que deseen-
-Queremos ver una perla-
-Ahh en ese caso sigame , vemos que podemos ofrecer-
Diciendo esto saco una caja de terciopelo azul, dentro de la misma había casi un centenar de perlas.
De todos loa tamaños, de diversos colores, engarzadas de múltiple formas.
La joven no daba crédito a tanta belleza junta.
Realmente no sabía cual elegiría.
-Tiene que ser la indicada para este momento, la que te de seguridad, la que se ajuste a lo que deseas y necesitas en este tiempo.-
Miró con atención una vez más, era incapaz de solo escoger una . Todas le resultaban hermosas y justas para ese momento.
- Escoge tu perla - dijo sonriendo el novio.


Es esta una pequeña escena de una película juvenil. 
Me impactó la frase : Escoge tu perla.

Pensando en este nuevo año que comenzamos, hay un lugar de donde podemos escoger una perla más preciosa que la que encontraremos en una joyería.
Ese lugar es la palabra de Dios.

Estamos al inicio de un año que tendrá muchas situaciones felices, pero también de las otras.
Momentos en los que necesitaremos ánimo, fortaleza, paz entre otras muchas cosas que solas es difícil encontrar.

Es allí que esas perlas preciosas cobran un valor inigualable .
La palabra fiel y verdadera de nuestro Dios esta vigente cada día.

Es una fuente inagotable de sabiduría para ayudarnos a transitar por este nuevo tiempo que empezamos a vivir.
Siempre podrás ir a ella y escoger la perla que se adecue mejor a tu necesidad , la perla que calce justo con el momento que te toque pasar.

Cada vez que recurras a ella no serás defraudado en manera alguna porque siempre será la perla exacta .

En lo personal he comenzado este año con este texto del libro de Zacarías que me alienta a confiar que mis batallas no las ganaré en mis fuerzas, sino con el poder del Santo Espíritu de Dios.
Puedo dejar de lado mis estrategias humanas, mis planes, mis argumentos que El se encargará de todo.

Te quiero alentar mi querida amiga a que también tú escogas tu perla.
Vé a la palabra. pide la guía del Señor y toma una promesa para ti.
Una promesa para comenzar a transitar este nuevo año.

Anímate a compartir con nosotras tu perla.
Puedes escribir aquí abajo en los comentarios el texto que elijas.

Dios te bendiga mucho, nos leemos pronto.
Abrazo enorme.



RECUERDA DIOS TE AMA Y NOSOTRAS TAMBIEN.


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miércoles, 3 de enero de 2018

ENERO


ENERO




¡¡¡Hola a todos!!!

Es muy bueno y un honor poder comunicarme contigo.
Ya navegando los primeros días de este 2018.
Con expectativas, nuevas metas y desafíos.

Queremos caminar juntos y poder descansar en las promesas de nuestro Dios.

Nos recuerda la palabra que todas sus promesas son en él si y amén.

Esto significa que lo que ha prometido, podemos confiar en que lo hará.

Tal vez tú te has propuesto alcanzar aquellas promesas que un día Dios te recordó y que por diversas razones han quedado allí dormidas.

Si es así déjame decirte que si nuestro Señor prometió , él cumplirá.
Tal vez debas esperar un tiempo, tal vez sea inmediatamente, pero su cumplimiento llegaráñ

Nos recuerda su palabra que aunque cielo y tierra pasen lo que él ha dicho no pasará.

De modo que a través de este mes recordemos esas promesas y esperemos su cumplimiento.
Demos gracias a Dios por lo que él hará.

Te esperamos para compartir entonces este mes de enero, confiando en su palabra.
  

RECUERDA DIOS TE AMA Y NOSOTRAS TAMBIEN.


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domingo, 31 de diciembre de 2017

Sandra López


UN NUEVO AÑO




Estamos a unas horas de culminar este año 2017. dejamos atrás muchas cosas vividas.
Situaciones difíciles que hemos enfrentado, momentos alegres y de los otros  también.

Un año que ha pasado muy de prisa, pareciera que literalmente las horas pasaran.
Han pasado personas,momentos, en fin tantas cosas, ha pasado el año.

Durante el mismo algo que siempre ha perdurado es la palabra de nuestro Dios.
Inmutable, justa, certera y siempre vigente.

Las promesas eran para ayer, son para hoy y serán para mañana y su cumplimiento nadie lo detendrá.

Jesús mismo dio que pasarían el cielo y la tierra pero sus palabras no.

En este balance de de fin de año, cuando comenzamos a mirar por el espejo retrovisor tratando de evaluar lo que hemos vivido, seguramente encontraremos que en todo momento y circunstancias Su palabra fue fiel.

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
Mateo 24:35

Al comenzar este 2018 pidamos a nuestro Padre que Su palabra  nos guíe cual lumbrera, que nos de la sabiduria necesaria en cada circunstancia y sobretodo que nos recuerde siempre el maravilloso y porfiado amor de Dios que siempre nos quiere alcanzar.

Celebramos juntos por la llegada de un bendecido año nuevo.

Seguiremos desde aquí publicando, esperando ser de bendición a tu vida. Abrazo enorme.




RECUERDA DIOS TE AMA Y NOSOTRAS TAMBIEN.


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viernes, 29 de diciembre de 2017

Sandra López


EXTENDIENDONOS A LA META 



Ante la llegada del año nuevo, generalmente esperamos que el próximo sea mejor que el anterior, y le atribuimos esa diferencia a situaciones externas a nosotros, aunque en realidad son fruto de nuestras propias decisiones.

No hay cambios sin resoluciones.

Para lograr cambios, primero tenemos que ver las cosas que jamás habíamos visto, entre ellas, impedir ser atrapados por el pasado; levantarnos del fracaso; tener en claro siempre nuestros objetivos; dejar de preocuparnos; superarnos todos los días; tratar de identificar nuestras oportunidades; prepararnos todos los días de la mejor manera; buscarle siempre el lado positivo a la vida; descubrir que dentro de cada problema se encuentra la semilla de la solución; enfrentar las dificultades de una a la vez y evitar que la ansiedad nos quite las fuerzas. Cuando nos encontramos rodeados de problemas, lo primero que se desata es la ansiedad que nos consume y nos quita las fuerzas.

Al respecto, la Biblia dice que cada día tiene su propia preocupación, así que no hay que cargarse de mayores problemas que los que cada día tiene.
Pues la ansiedad hace que llevemos sobre nuestros hombros los problemas de hoy, de mañana y los de la semana que próxima.
Por lo tanto, necesitamos vivir y enfrentar las dificultades un día a la vez. Tu destino se relaciona con cosas grandes, no con pequeñeces.
Sentirnos satisfechos con menos de lo deseado contribuye a empequeñecernos.

Detente por un momento y haz el siguiente ejercicio y piensa: ¿Dónde anhelabas llegar con tu vida? Compáralo con el sitio donde te encuentras en este mismo momento.
¿Cuál es el resultado?

Si no te encuentras en el lugar correcto, es el momento de tomar una decisión.
Nada cambiará si no inicias una acción para que esto suceda. «Para alcanzar los lugares que nunca antes has alcanzado, deberás hacer lo que jamás habías hecho.» No aceptes resignadamente tu presente, no te sientas satisfecho con lo que has logrado hasta aquí, no te acostumbres a vivir por debajo de tu nivel, con el mínimo de tus infinitos recursos.
Comienza bien este nuevo año, continúa bien. Apunta alto.
No te justifiques pensando: «Al menos lo intenté».
Los premios no son para los que participan de la carrera, sino para los que la acaban.
¡Levántate, tú puedes lograrlo!
¡No te quedes a mitad de camino!
¡Avanza!

Toma para ti las palabras del apóstol Pablo y extiendete a lo que está adelante.
Dios tiene planes buenos y de paz paa nosotras este nuevo año.
Corramos la carrera con paciencia hasta alcanzar el premio supremo.

Muchas bendiciones para ti y tu familia.
Bendecido 2018.


RECUERDA DIOS TE AMA Y NOSOTRAS TAMBIEN.


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Sandra López

CORRAMOS  CON  PERSEVERANCIA Ya estamos promediando el mes de enero. Los días se pasan uno tras otro de forma muy rápida. Segu...