lunes, 26 de junio de 2017

Mariela Beloso


UN  PESCADOR  DIFERENTE




Me gusta mucho la historia del Apóstol Pedro, porque no siempre fue apóstol y ni siquiera siempre fue Pedro.

Se llamaba Simón y era un hombre común de pueblo, era un pescador, un hombre rustico, impulsivo, de carácter decidido y presto a la acción.

Tal vez había escuchado hablar a Juan el Bautista sobre un hombre llamado Jesús y que ese hombre era el salvador, pero realmente no sabía mucho de él.

Un día en que Simón estaba trabajando junto con su hermano echando al mar las redes, Jesús estaba por ahí y tuvo su encuentro con El.

Jesús los llamo: “Vengan síganme, y los haré pescadores de hombres”- Mateo 4:19. 

Al instante y probablemente a raíz de su carácter impulsivo Simón dejo todo, trabajo, casa, y la vida que llevaba y lo siguió. 

Yo no creo que Simón haya tenido una idea muy clara, en ese momento, de lo que implicaba dejarlo todo y menos de lo que significaba ser un pescador de hombres, pero allí y por causa del encuentro que tuvo con Jesús comenzó la transformación de Simón.

Todo encuentro con Jesús implica una transformación. 

Hay un dicho que dice que cuando el alumno está listo, el maestro llega. 
Y en este caso ¿qué es estar listo? 
Creo que es, simplemente, abrirse en fe a lo que Jesús va a hacer. 

Algunos confunden estar listos con ser intachables, pero si fuéramos intachables no necesitaríamos un maestro

Simón comienza un camino de transformación a pesar de que no logra comprender totalmente la misión de Jesús. 
Hay gente que se pasa la vida tratando de comprender algo para iniciar el camino. Simón, aunque no entiende, siente que seguir a Jesús es algo importante y no dudo en hacerlo. 

Por Fe Simón reconoce a Jesús como Hijo del Dios viviente y Jesús comienza a transformarlo, primero cambiándole el nombre; “Yo te digo que tu eres Pedro (que significa piedra) y sobre esta piedra edificare mi iglesia-Mateo 16:17-18. 

Cuando Jesús nos mira no pone su atención en lo que somos, sino en lo que el hará en nosotros.
Cosas grandes comenzaron a suceder en su vida mientras iba creciendo y aprendiendo.

Por fe Pedro caminó sobre las aguas aunque al instante siguiente el temor lo hizo hundirse; pero caminó sobre el agua!! –Mateo 14:29- Y no se ahogo, supo que debía clamar a Jesús, aprendió a depender de Él.

Su dependencia de Jesús lo llevo a declarar “Señor ¿a quién iremos?, solo tú tienes palabras de vida eterna”- Juan 6:68, Pedro había aprendido que en nadie más encontraría lo que había encontrado en Jesús.

Pedro estaba convencido de que seguiría y defendería a su maestro a costa de lo que fuera, por eso cuando arrestaron a Jesús su carácter impulsivo y arremetedor vuelve a aparecer y le corta la oreja a uno de los que venían a aprenderlo – Juan 18:10- y tuvo que aprender que las cosas no debían ser hechas a su modo, sino que debía permitir que El Señor tuviera el control

Pedro estaba dispuesto a dar su vida por Jesús, pero el temor lo domino y negó conocerlo tres veces. Que dura lección! 
El no era fuerte en si mismo, el nada podía hacer por si solo.-Mateo 26:75.

Jesús conocía el corazón de Pedro sabia que desde el día en que se habían encontrado, tenía la sincera convicción de seguirlo, por lo que después de resucitar, Jesús toma tiempo para estar con Pedro y le pregunta repetidas veces “¿Pedro me amas? Y Pedro contesta “Señor tú lo sabes todo; tu sabes que te amo” 
Pedro había comprendido que Jesús lo conocía más de lo que el mismo se conocía y que el amor que él le tenía, con todas sus imperfecciones y debilidades estaba desnudo delante del Señor; Jesús le contesto.” Apacienta mis ovejas”-Juan 21:15 al 17.

Y Jesús hizo de Simón una piedra firme que fue cimiento de la iglesia primitiva, Pedro con todas sus imperfecciones gano miles de almas para Cristo y murió en el servicio del Señor. 

El apóstol no pudo llegar a ser Pedro sin antes ser Simón, el pescador impulsivo y emotivo. ¡Sólo Simón podía llegar a ser el apóstol Pedro!

Pedro era humano. Y el Señor lo amó. Y Pedro sirvió al Maestro, a pesar de su humana debilidad; ¿de qué otra manera podría haberlo hecho? 

¡Servimos a Dios desde lo que somos y mientras dure la vida vamos creciendo y aprendiendo, no somos perfectos y tenemos debilidades pero por la gracia de Dios, El Señor hace en nosotros piedras vivas con las cuales se edifica una casa espiritual en la que el habita.

vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. 

                              1 Pedro 2:5

Dios te bendiga mucho, nos leemos pronto.




RECUERDA DIOS TE AMA Y NOSOTRAS TAMBIEN!!


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1 comentario:

  1. Qué bonito! Me encantó lo que escribiste y como lo escribiste! Buenísimo! Ojala sigas compartiendo con nosotros.

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