miércoles, 20 de septiembre de 2017

Beatriz Peralta


AFAN   Y   ANSIEDAD






En estos últimos tiempos son muy usadas estás palabras : afán y ansiedad.
Todas nosotras en algún momento hemos sentido afanosas por algo. 
O tal vez ansiosas por algo que nos preocupa.
Ya nuestro Señor Jesús sabia que esto sería así en nuestras vidas.

Nos afanamos, nos preocupamos por nuestras familias, nuestros esposos, nuestros hijos, economía, salud y tantas cosas más.
Surgen muchas veces problemas que ni imaginamos.
El trabajo es también motivo de angustia.
Muchas veces nos sentimos agobiadas,ansiosas. De tal modo sucede esto que en estos tiempos los consultorios de profesionales en esta área se ven desbordados.

Es tan común ver personas tomando pastillas para la ansiedad. Es que esta causa malestares no solo en nuestro ser interior, sino que muchas veces se exterioriza con diferentes dolencias. Cefaleas, estomacales, trastornos del sueño y muchas situaciones más.
Humanamente esto es factible que nos suceda a cualquiera.

Pero nosotras tenemos una solución y una medicina mejor que cualquiera otra.
Tenemos a nuestro Dios y su palabra.

Leemos en Mateo 6:25-34

25 Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?
26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?
27 ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?
28 Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan;
29 pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos.
30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?
31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?
32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.
33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

Nos enseña aquí nuestro Padre que todas nuestras preocupaciones sean de la índole que sea debemos dejarlas en sus manos.

El cuida de nosotras, él ha creado todo para nosotras 
Se preocupa de cada detalle, somos preciadas para él y siempre está allí para extendernos su mano en cualquier circunstancia que nos toca pasar.
El suple para todas y cada una de nuestras necesidades.

También el apóstol Pablo nos habla de esto en Filipenses 4:6.
Nos insta a no afanarnos a pedir con oración y ruegos delante de nuestro Padre.
También nos aclara con acción de gracias.
Debemos agradecer a Dios en toda circunstancia confiando que él respoderá.

El afán nos vuelve ansiosas muchas veces. Nosotras queremos todo ya.
El apóstol Pedro nos alienta a echar sobre el Señor nuestra ansiedad porque él cuida de nosotras.

Muchas veces pedimos por tanto tiempo algo y no parece que recibiremos nada, eso nos lleva a ponernos ansiosas.
Pero Dios quiere que dejemos nuestro afán y nuestra ansiedad delante de él.
Necesitamos aprender a descansar en nuestro Padre.
A buscar a Dios, a no abatirnos, aún si la respuesta demora.

Tenemos innumerables promesas en la Biblia que nos habla y alienta.


No estamos solas. 
Esperemos en Dios, alabemos a nuestro Padre.
El tiene la respuesta a nuestra necesidades.

Dios les bendiga a cada una de ustedes. Nos leemos pronto.




NO OLVIDES DIOS TE AMA Y NOSOTRAS TAMBIEN


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