jueves, 30 de noviembre de 2017

Sandra Cardozo


CON ALABANZA Y GRATITUD.



Canten ustedes a Dios, canten himnos a su nombre; alaben al que cabalga sobre las nubes. ¡Alégrense en el Señor! ¡Alégrense en su presencia! Oh Dios, tú hiciste llover en abundancia; tu pueblo estaba agotado, y tú le diste fuerza. Tu pueblo se estableció allí y tú, oh Dios, por tu bondad, le diste al pobre lo necesario. ¡Bendito sea el Señor, nuestro Dios y Salvador, que día tras día lleva nuestras cargas! Nuestro Dios es un Dios que salva y que puede librarnos de la muerte. ¡Bendigan todos ustedes a Dios el Señor! ¡Bendígalo todo Israel reunido! Dios mío, demuestra tu poder; ¡reafirma lo que has hecho por nosotros! Maravilloso es Dios en su santuario; el Dios de Israel da poder y fuerza a su pueblo. ¡Bendito sea Dios!
Salmos 68:4‭, ‬9‭-‬10‭, ‬19‭-‬20‭, ‬26‭, ‬28‭-‬28‭, ‬35

Cuando nos presentamos delante del Señor siempre tenemos pedidos para hacer.

Mayormente poco tiempo dedicamos a agradecer.
A reconocer su poder y gracia, nos dedicamos a ver lo que nos falta.
Cómo humanas siempre vamos a ver que nos falta algo para estar satisfechas.
Es difícil decir que tenemos todo lo que necesitamos.
Pero cuando ponemos de verdad nuestro corazón en Jesús vemos que en él está la plenitud de todas las cosas.
Como dice el Salmo, día a día él se lleva nuestras cargas o sea nuestros pesares, nuestras preocupaciones.
Cuando alabamos su nombre lo que hacemos es tomar para nosotras las victorias que él ya nos tiene preparadas.
Cuando agradecemos decimos que tomamos de lo que él por gracia y bondad nos ofrece y lo hacemos nuestro.
No hay fórmulas para un culto, no hay métodos eficaces para una reunión . No hay reglas establecidas para una cita con Dios
Pero la única indicación que hemos recibido es: Entraré por sus puertas con agradecimiento, con acción de gracias.
En la gratitud hay una puerta para entrar en su presencia.
En la alabanza Dios nos recibe y se encuentra con nosotras.

Maravilloso es Dios, que cuando ve nuestro corazón agradecido y dándole alabanza se inclina y nos acerca a él. Y ese es nuestro Padre amoroso.

Acércate a él con un corazón lleno de alegría, dando gracias por sus innumerables bendiciones recibidas.
Entona cánticos de alabanza.
El se regocija en ti.
Está esperando encontrarse contigo.

Nuestro Padre te bendiga mucho. Nos leemos pronto.



RECUERDA DIOS TE AMA Y NOSOTRAS TAMBIEN.

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