miércoles, 27 de septiembre de 2017

Sandra López

Cuando dice TODO es TODO





El consultorio era pequeño y muy pulcro. Una ventana enorme dejaba entrar el tibio y radiante sol.
Tantas veces Julia se había sentado en la misma silla,buscando respuesta a sus dolencias.
Conocía muy bien a su médico y con solo mirarlo podía hasta adivinar lo que diría.
Ese día ya estaban pronto sus resultados finales.
Julia pensó en sus dos hijos pequeños, en su amoroso esposo y sobre todo en el Dios a quien amaba y a quien se aferraba.
-Bueno, no tengo buenas noticias- la voz del facultativo llamó su atención  - Lamento mucho tener que decirte esto, pero tal como pensamos, el tumor es maligno. Tienes cáncer.-
La temida palabra retumbó en el pequeño recinto.
Julia lo miró y dibujó una sonrisa en sus labios.
-Tranquilo doctor, esto también Dios lo revertirá en bendición para mi-

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Mucha gente llenaba la triste sala, Luis podía ver rostros desesperados llorando sin poder contenerse.
Miro el ataúd, aunque allí estaba el cuerpo de su padre, no su alma que ya descansaba con su Señor.
Recordó las palabras de su progenitor :
-Luis, el día que yo parta a mi morada eterna, por favor háblales a los que me lloren del amor de Dios y explícales como esta muerte momentánea también se vuelve bendición para los que amamos y nos aferramos al Dios de los cielos-

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La lluvia caía suavemente, estaba llegando la noche.
Golpeó tímidamente la puerta.
Solo llevaba en una mano una pequeña maleta con algunas cosas personales suyas y de su hijo. 
Asido de su otra mano su pequeño que apenas sollozaba.
Salió de su casa aprisa, su esposo otra vez borracho le había golpeado. 
Recordó que su pastor le habia dicho que podría ir con ellos si lo necesitaba. 
Ese día había decidido dejar atrás su miseria.
La puerta se abrió. 
Su amable pastor la miro le extendió la mano y mientras la ayudaba entrar solo dijo :
-No te preocupes amas a Dios de modo que esto también se volverá una bendición para ti -

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Tres circunstancias diferentes, dolorosas, que no quisiéramos enfrentar en ningún momento. Pero un común denominador en todas ellas.
La seguridad inamovible en la promesa de Dios, que para quienes le amamos y confiamos en el TODAS las cosas nos ayudan a bien.
Cuando dice Todas es Todas. 
Las buenas y las malas. las lindas y las feas, las que me gustan y las que no me gustan, Todas me ayudan a bien si le amo y confió en El.

Tal vez me digas, claro puedes decir eso porque no tienes un marido que abuse de ti, puedes confiar porque tu hijo no esta en la droga, o la enfermedad cruel no a tocado tu puerta.
Hablas así porque no conoces en realidad mi problema. No puedes imaginar lo terrible de mi situación.

Y tienes razón, no puedo ni imaginar lo que es estar en tu situación. Pero conozco alguien que si lo sabe.
Ese es Dios, ese Dios que esta cerca tuyo en todo momento.

Pregúntale a Ana, por mucho tiempo sufriendo el desprecio de Penina por no poder darle hijos a su esposo. Padeció confiando en Dios y desarrollando su fe. 
El Señor escucho su voz y revirtió su lamento en baile al permitirle ser la madre del gran Samuel, hombre temeroso de Dios.

Habla con Rut, viuda muy joven, trabajando en campos extranjeros. Se amparó baja las alas del Dios Todopoderoso y su vida de sacrificio se revirtió en una vida bendecida. 
Casándose con un hombre respetado en Belen y concibiendo a un hijo que sería el abuelo del rey David.

Pero aún más una corona de espina, un manto de injurias, unos clavos duros y una cruz maldita, cambiaron para bendición de todos aquellos que se rinden ante ella.
Lo que pareció una tragedia, se cambió en victoria.

Es que la palabra lo dice y ella no miente cuando amamos a Dios, nos aferramos a él no importa cual sea la situación TODO nos ayuda a bien.

Dios nos moldea a través de las circunstancias adversas, cuando estamos listo recibimos la bendición.
La voluntad del Padre es que entendamos como Job que debemos aceptar todas las cosas que nos sucedan, porque de todas ellas El tiene el control.

El no nos olvida, en ningún momento. 
Mira cuando estamos sufriendo en una cama por nuestra enfermedad, el ve cuando somos maltratadas y despreciadas.
Oye cuando derramamos delante de su presencia nuestras lágrimas pidiendo por nuestros hijos.
El nos ve.

Quizás digas: -bueno y entonces  ¿para qué lo permite?-

Yo creó que el no se equivoca y todo lo que pasamos aquí aunque sea  adverso, produce en nosotras como dice Pablo un mayor peso de gloria. 
Cualquier situación dolorosa es momentánea. 
Dios nos esta moldeando y preparando para derramar sobre nosotras su bendición.

Lo que sea que nos ocurra, será para nuestro bien.
En el proceso no te desanimes, no bajes los brazos, no dejes de creer, no tires la toalla.
No dejes de confiar, puestos los ojos en Jesús el autor y consumador de nuestra fe.

Todo cuanto pasa y ahora no entendemos, Dios lo volverá en bendición.

Cambiará tu tristeza en baile, tu llanto en alegría. Secará tu enfermedad, volverá a dar vigor a tus huesos.
Transformará la vida de tu esposo, restaurará la vida de tus hijos.
Tendrá misericordia de nosotras. 
Nos levantará.
Pondrá nuestros pies sobre rocas firmes, se gozará y habrá cánticos nuevos en nuestras bocas.

Miraremos atrás y veremos como agua que pasaron nuestros pesares y ya no nos acordaremos de ellos.
Porque le amamos, nos aferramos a El y El se encarga de revertir para bien nuestro cualquier situación.
No lo dudes ni por un instante, El prometió El hará.

Que nuestro Señor te bendiga mucho, abrazo enorme. Nos leemos pronto.



NO OLVIDES DIOS TE AMA Y NOSOTRAS TAMBIEN.


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martes, 26 de septiembre de 2017

Sandra Cardozo

ORANDO





Por esto nosotros, desde el día que lo supimos, no hemos dejado de orar por ustedes y de pedir a Dios que los haga conocer plenamente su voluntad y les dé toda clase de sabiduría y entendimiento espiritual. Así podrán portarse como deben hacerlo los que son del Señor, haciendo siempre lo que a él le agrada, dando frutos de toda clase de buenas obras y creciendo en el conocimiento de Dios. Pedimos que él, con su glorioso poder, los haga fuertes; así podrán ustedes soportarlo todo con mucha fortaleza y paciencia, y con alegría darán gracias al Padre, que los ha capacitado a ustedes para recibir en la luz la parte de la herencia que él dará al pueblo santo. Dios nos libró del poder de las tinieblas y nos llevó al reino de su amado Hijo, por quien tenemos la liberación y el perdón de los pecados.
Colosenses 1:9‭-‬14

En el evangelio de Juan en el capítulo diecisiete encontramos la ocasión cuando Jesús oró por sus discípulos y en cierta forma también oró por nosotros.

Aquí en el texto que compartimos encontramos al apóstol Pablo que en cierta manera ora también por nosotras.
Para que se nos permita conocer plenamente la voluntad de Dios para cada una.

Es maravilloso saber que hay personas que ahora mismo nos están rodeando en oración delante del Padre de toda gracia.
Saber que así como nosotras oramos e intercedemos por otros, también recibimos la cobertura de la oración que otros elevan por nosotras. Pablo dice que por la sabiduría y el entendimiento de la voluntad de Dios para nosotros estaremos a la altura de las circunstancias.
Haciendo lo que agrada al Padre.
Haciendo Buenas obras.
Sembrando bien lo que por gracia hemos recibido cada una de nosotras.

Hay tantas personas que solo una palabra de aliento le cambia la perspectiva del asunto.
Con solo escuchar con un oído amable nada más.

Tenemos la certeza que por la fe que esta en nosotros
y que crece en nosotros que El nos fortalece para tomar nuevos desafíos.
Nuevos caminos y depender cada día más de El.

Es El quién nos capacita perdonándonos y dándonos por gracia y amor infinito las promesas que tiene para cada una de nosotras.



Muchas veces decimos "hasta aquí llegué. No doy más"

Pero aparentemente de la nada sale más fuerza. Más paciencia, más capacidad y en realidad no sabemos de donde fue porque ya no había.

Es allí donde las oraciones presentadas por nosotras comienzan a operar ese milagro sustentador que necesitamos.
En el momento que ya no tenemos fuerzas, que nos sentimos abatidas. Las oraciones a nuestro favor se hacen sentir,

Cuando ya estamos al límite de nuestras capacidades de seguir, entonces extiende Su mano.

El multiplica las fuerzas del que no tiene ninguna.
El con su glorioso poder nos hace fuertes. El es fiel. El lo hace una y otra vez.
El no se cansa. No se aburre de nosotros.

No dejemos de orar, pidamos por quienes lo necesitan.
Alguien está intercediendo por nosotras y la mano de Dios se mueve en favor nuestro.
Que la bendición de lo Alto te llene, nos leemos pronto.
Mantente orando, la oración es eficaz.




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domingo, 24 de septiembre de 2017

Mariela Beloso


EL GOZO DEL SEÑOR ES NUESTRA FORTALEZA




Lectura Nehemías 8:8-12

En los tiempos en los que nos ha tocado vivir, con tantas cosas que están pasando. Con las diferentes circunstancias que estamos pasando muchas de nosotras, es muy difícil a veces mantener el gozo.
La palabra de nuestro Dios dice que el gozo del Señor es nuestra fortaleza.
¿Cómo mantener ese gozo cuando las circunstancias nos invitan a la tristeza?

En el libro de Nehemías, cuenta como éste se había entristecido porque se había enterado que su ciudad natal, la ciudad de sus padres y antepasados, estaba destruida y la gente que vivía allí estaba desprotegida y en la miseria.
Así entonces consigue permiso para trasladarse del lugar donde estaba exiliado hasta su ciudad para reconstruir la muralla.
Al llegar encuentra todo derruido, los muros caídos, las puertas quemadas por el fuego.
Un panorama muy triste y desolador.

Algo que hoy día también estamos viendo. Ciudades destruidas, desbastadas, personas tristes sin esperanza, sumidas en el dolor y la desesperación.
Sin un rumbo fijo por el cual seguir.Sin forma de escape.

Luchando contra muchas cosas adversas, aún contra personas que querían impedir que él cumpliera con lo encomendado por Dios.
Contra las quejas y las amenazas recibidas.
Teniendo muchas veces que trabajar con una mano mientras con la otra sostenía su espada para defenderse del enemigo.
Aún así Nehemías logra junto al pueblo reconstruir el muro y su ciudad.
Trabajaron arduamente y por fin la muralla de Jerusalém fue reconstruida.

Cuando terminaron se reunieron para leer la palabra.
Al oir la palabra del libro, comenzaron a llorar quebrantados, dando rienda suelta a su sentimiento sin ocultar la tristeza que habían sentido.

El gozo del Señor es nuestra fortaleza.
A pesar de lo difícil que sean nuestras circunstancias.
A pesar que muchas veces llegamos al límite.
No podemos imaginar una situación peor.

Sabemos que tendremos tristezas, el mismo Jesús dijo : en el mundo tendréis aflicciones, pero confiad yo he vencido el mundo.

Cuando parezca que ya salimos de una situación adversa, acomodemos el cuerpo porque seguro se nos viene otra.

La clave es el gozo del Señor, permanecer en ese gozo.

Cuando miramos para atrás, como el pueblo al terminar hizo y ver la obra completada por el Señor nos da fuerza para saber que en la siguiente también saldremos airosos.

No estemos tristes, levantemos nuestros ánimos. Compartamos con otros las bendiciones que recibimos.
Dios nos ha fortalecido, nos da ánimo para luchar.
Su palabra nos alimenta, para recobrar fuerzas.
Compartamos con otros lo que viene del Señor.

En medio de toda dificultad y aflicción aprendamos a mantenernos en el centro del gozo del Señor que es lo que nos fortalece.

No podemos combatir si estamos deprimidos, desanimados, caídos.

La primera lucha que debemos ganar es contra nuestro estado depresivo.

Levantar nuestro ánimo, mirar con fe al cielo, sostenernos en el gozo del Señor nos capacita para seguir luchando y vencer toda batalla que se nos presente.

Grabemos en nuestros corazones que somos hijas de Dios, su especial tesoro, que ha ganado la batalla por nosotras, que nos ha hecho más que vencedoras, que nos ha dado su paz que sobrepasa todo entendimiento.
Tenemos una corona preparada para nosotras en los cielos que nada ni nadie nos podrá separar del amor de Dios.
Que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece.

Eso alimenta nuestro gozo, nos da nuevo ánimo.

Recordemos sus promesas, su palabra, que El ha sido fiel, como nos ha sostenido, como nos ha levantado, que ha hecho cosas nuevas y milagrosas.

Cobremos ánimo, tengamos gozo. 
Estemos delante de su presencia cada día con alabanzas. Fijando nuestra mente en la palabra de nuestro Señor, no en el problema o necesidad.

Como Nehemías no miremos solo los muros tirados, seamos capaces de ver la reconstrucción de nuestra necesidad.

Puesto los ojos en Jesús vivamos cada día con gozo en su presencia, confiando en lo que hará por nosotras.

Dios te bendiga y te llene de su gozo cada día.
Hasta la próxima.




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miércoles, 20 de septiembre de 2017

Beatriz Peralta


AFAN   Y   ANSIEDAD






En estos últimos tiempos son muy usadas estás palabras : afán y ansiedad.
Todas nosotras en algún momento hemos sentido afanosas por algo. 
O tal vez ansiosas por algo que nos preocupa.
Ya nuestro Señor Jesús sabia que esto sería así en nuestras vidas.

Nos afanamos, nos preocupamos por nuestras familias, nuestros esposos, nuestros hijos, economía, salud y tantas cosas más.
Surgen muchas veces problemas que ni imaginamos.
El trabajo es también motivo de angustia.
Muchas veces nos sentimos agobiadas,ansiosas. De tal modo sucede esto que en estos tiempos los consultorios de profesionales en esta área se ven desbordados.

Es tan común ver personas tomando pastillas para la ansiedad. Es que esta causa malestares no solo en nuestro ser interior, sino que muchas veces se exterioriza con diferentes dolencias. Cefaleas, estomacales, trastornos del sueño y muchas situaciones más.
Humanamente esto es factible que nos suceda a cualquiera.

Pero nosotras tenemos una solución y una medicina mejor que cualquiera otra.
Tenemos a nuestro Dios y su palabra.

Leemos en Mateo 6:25-34

25 Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?
26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?
27 ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?
28 Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan;
29 pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos.
30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?
31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?
32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.
33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

Nos enseña aquí nuestro Padre que todas nuestras preocupaciones sean de la índole que sea debemos dejarlas en sus manos.

El cuida de nosotras, él ha creado todo para nosotras 
Se preocupa de cada detalle, somos preciadas para él y siempre está allí para extendernos su mano en cualquier circunstancia que nos toca pasar.
El suple para todas y cada una de nuestras necesidades.

También el apóstol Pablo nos habla de esto en Filipenses 4:6.
Nos insta a no afanarnos a pedir con oración y ruegos delante de nuestro Padre.
También nos aclara con acción de gracias.
Debemos agradecer a Dios en toda circunstancia confiando que él respoderá.

El afán nos vuelve ansiosas muchas veces. Nosotras queremos todo ya.
El apóstol Pedro nos alienta a echar sobre el Señor nuestra ansiedad porque él cuida de nosotras.

Muchas veces pedimos por tanto tiempo algo y no parece que recibiremos nada, eso nos lleva a ponernos ansiosas.
Pero Dios quiere que dejemos nuestro afán y nuestra ansiedad delante de él.
Necesitamos aprender a descansar en nuestro Padre.
A buscar a Dios, a no abatirnos, aún si la respuesta demora.

Tenemos innumerables promesas en la Biblia que nos habla y alienta.


No estamos solas. 
Esperemos en Dios, alabemos a nuestro Padre.
El tiene la respuesta a nuestra necesidades.

Dios les bendiga a cada una de ustedes. Nos leemos pronto.




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martes, 19 de septiembre de 2017

Adriana López

NUNCA ESTAMOS SOLAS







Cuando quedamos a solas, muchas cosas cambian; cuando quedamos a solas muchas veces, aún, esas lágrimas que contenemos ante el resto de los demás, aparecen, afloran nuestro pensamientos, pareciera que cuando quedamos a solas y se apagan las luces, aún el silencio cobra vida, nuestras penas, nuestros problemas, pareciera que nos sacamos las caretas, esas caretas que usamos todo el tiempo; cuando 

Vamos caminando por la calle hay una pregunta 
-Hola Cómo te va?-.
-Bien!- pero por dentro, sabemos que las cosas no están tan bien.

Así somos los seres humanos. Llevamos una vida interior, que muchos, no conocen, y que algunos no logran penetrar. Algunos porque no saben leer las miradas, otros, porque no conocen nuestras reacciones.

El motivo de este escrito está dirigido, a miles de personas que transitan, escondiendo muchas cosas, en algún momento quizás se abrieron ante alguien, y no les dio resultado. 
Mucha gente se encierra en sí misma,porque dice:  
-¿Para Qué voy a contar, si nadie me va ayudar?- 

Personas, que andan por la vida, con esas máscaras, con esas máscaras de apariencia, pensando que nadie se va a dar cuenta, de la situación interna que viven, de lo que llevan en lo más profundo de su corazón.

Yo entro de parte de Dios en el escenario de tu vida para decirte que, Jesús, es experto, en conocer realidades, qué Jesús en este mismo instante, con su mirada tan dulce y tan, llena de misericordia, puede observarte, y puede saber milimetricamente lo que te acontece. 

Muchos piensan que uno, cuando ora, le informa a Dios, le da detalles de lo que le ocurre, pero no saben que Jesús, conoce todo lo que vives, él me envía para decirte que, él te ama, que él comprende todo lo que estás viviendo en este momento, yo no sé a quién concretamente le estoy hablando, pero hay personas que están pasando dificultades, y han dicho que están solas, Jesús me envía para decirte
que no estás solo, o sola, Jesús me envía para decirte que él te ama, y que él corre para darte un abrazo.

Yo le pido a ese Jesús que él pueda caminar hacia tu casa, no mañana, sino hoy mismo, en este mismo momento, y pueda correr para darte un gran abrazo. Donde tú puedas contarle tu dolor, tu preocupación, tus preguntas, dónde quiera te encuentres, en cualquier país del mundo, en Europa, en América, en Asia, en África, ahí llega esta palabra.

Te invito a orar juntos y decirle :"Querido Jesús yo te necesito, querido Jesús Mira mi corazón, Tú conoces mi realidad, qué te voy a contar de lo que me acontece porque tú conoces todo lo que me sucede, yo te pido en este momento, que un tiempo de Milagros se desate en mi casa, el primer milagro es que puedas entrar a mi vida, mi alma, mi corazón, Perdona mis pecados, y límpiame, ayúdame a empezar una nueva etapa de mi vida, que una ola de tu presencia puede inundar todo mí hogar, toda mi casa, te necesito desesperadamente Jesús, para que, puedas enjugar mis lágrimas, para que puedas abrazarme, y Para que sienta que alguien en el mundo me ama, te lo pido todo, en el Nombre más dulce que jamás se haya escuchado en el planeta tierra, El Dulce Nombre de Jesús, amén".


En unas horas cambiará el día.
Muchos se levantarán y caminarán y transitarán las calles, escondiendo sus dolores, sus problemas, llevando máscaras, pero creo que hoy, algo va a empezar a suceder, el ingrediente nuevo es Jesús viniéndote a abrazar, y a comprender tu dolor. 
                                        Olegario Carrasco

Tal vez te hallas sentido identificada como yo en estas líneas, te las comparto solo para que sepas que no estas solo Jesús está contigo y conmigo. 
Su Palabra dice :
                   

Dios te bendiga mucho, hasta la próxima. Abrazo.






RECUERDA DIOS TE AMA Y NOSOTRAS TAMBIEN.


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Te presento a Adriana


Ella es una amante seguidora de nuestro Señor Jesucristo. Esta casada, y aunque nació en la ciudad de Montevideo , ahora reside en la ciudad norteña de Salto.Es divertida y siempre está riendo, usando el proverbio del sabio Salomón : el corazón alegre hermosea el rostro.Es un honor contar con ella en nuestro blog, seguro que será de mucha bendición.






viernes, 15 de septiembre de 2017

CON ACCION DE GRACIA


ESTO  APRENDÍ




Lectura Salmos 100:4


Los gritos de mi hijo se escuchaban aún antes de que hubiese pasado la puerta principal.
-Gracias mamá, te quiero, gracias. Sos única.Gracias-
Me sorprendí ante tanta demostración efusiva de gratitud.
Su algarabía se debía al permiso para viajar a ver a sus primos y tíos.

Mientras lo escuchaba un texto saltó a mi mente.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,Por sus atrios con alabanza;
Alabadle, bendecid su nombre. Salmos 100:4


Cuando era pequeña e iba a la clase de Biblia, al leer este texto pensaba que cada vez que entraba en la iglesia tenía que darle gracias a Dios por sus bondades con alegría.

Hasta el día de hoy mantengo esa forma de entrar en la iglesia. Con alegría, bendiciendo el nombre de mi Señor.

Pero cuando fui más grande comencé a pensar que el salmista no especificaba en que tiempo debía ser esto.
¿Sería solo cuando iba a congregarme? 
¿Podría en todo momento entrar por sus puertas con acción de gracias?

Si podía en todo momento, entonces ¿cuales eran esas puertas?

Esto aprendí, las puertas son las alabanzas que damos a nuestro Padre.

Cuando mi hijo entró corriendo agradeciendo y diciéndome cuanto me amaba como símbolo de su gratitud, él abrió puertas de gozo en mi corazón.

Cada vez que levantamos un altar de gratitud y adoración al Padre, abrimos puertas en los cielos.
Llegamos a su misma presencia, se nos permite entrar a sus atrios celestiales.

Es una escena que dibujo en mi mente:

El Señor sentado en su trono, miles de ángeles adorando su nombre y declarando su santidad.
De pronto sube desde la tierra una voz agradeciendo, alabando, con gozo declarando las maravillas recibidas al Creador de todas las cosas.
Pareciera que puedo oír a ese Dios maravilloso decir a sus ángeles : 
-Silencio, silencio. Que se abra la puerta de mi morada, que se oiga la alabanza de mi hija, que esa alabanza llegue hasta mi como olor fragante. 
Mi corazón se regocija, estoy siendo alabado y exaltado por un corazón alegre y agradecido. 
Abran las puertas que se llene el lugar con esa voz-

Entonces todos guardan silencio y sube como incienso agradable y perfume exquisito mi alabanza. Logrando abrir las puertas de los cielos y tocando el corazón del Padre.

Siempre que me detengo a pensar en esta imagen mi corazón salta de alegría, es allí cuando declaro con el salmista entremos con acción de gracias, no importa que estemos viviendo en este momento.

La palabra también nos dice que debemos dar gracias por todo.
Seamos agradecidos.

Tal vez me digas : Tu ni imaginas lo difícil de mi situación, no tienes idea del dolor que estoy pasando.

Déjame decirte que quizás sea así, quizás no pueda entender tu situación.
Pero he estado en oscuros valles, en tormentas tempestuosas, en amargos dolores y he aprendido que verdaderamente el gozo del Señor es mi fortaleza.

El gozo del Señor también puede ser tu fortaleza.

Es sabido que cuando uno estamos tristes, cuando estamos angustiadas es difícil tener un corazón alegre.
Humanamente tendemos a exteriorizar nuestros sentimientos sean cuales fueren.

Creo que por esta razón el salmista también decía :
-Bendice alma mía a Jehová y no olvides ninguno de sus beneficios-

Cuando recordamos cuantas cosas el Señor ha hecho por nosotras, cuando somos capaces de reconocer su mano de amor sosteniéndonos.
Que solo por él tenemos vida, que es quien nos guarda, nos cuida, nos proteje.
Si hacemos memoria, nuestro corazón se vuelve agradecido, y el agradecimiento va de la mano de la alegría.

Un corazón agradecido siempre será un corazón alegre.

Ese corazón será el que levantará voz de alabanza y logrará abrir las puertas en los cielos.

En cualquier lugar, en cualquier momento podemos levantar un altar de gratitud y de adoración a nuestro Padre y llegar como perfume a su presencia.

Quiero animarte a que pongas en práctica este texto de Salmos 100:4.

Te invito que levantes altares de gratitud donde sea te encuentres,en tu casa, caminando en las calles, esperando en las filas.

Un corazón alegre y agradecido agradan al Padre.

Dios te bendiga mucho, no olvides ser agradecido.
Nos leemos pronto.




NO OLVIDES DIOS TE AMA Y NOSOTRAS TAMBIEN.


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Sandra López

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